Wahe Guru
Cómo explicar con palabras… Tal vez pueda transmitir entrelíneas la energía que me surge al sentirme iluminada por un alma hermana que abre los ojos por mí cuando yo los cierro y digo que no veo la salida. Que entiende que no vea la salida, antes que nada, y así me la describe, con amor, con pasión, con entrega, sencillez y tolerancia. Cómo voy a pensar que el planeta está perdido cuando tengo un ser así al lado mío, y la luz se contagia y crece con la fuerza que la siento; aunque cierre los ojos y jure que soy ciega.
“Transformar el veneno en miel” leo, mientras como veneno y me entrego a la paciencia que complementa la receta… Lloro. Y acepto que lloro y espero el milagro, con paciencia, con fe y nada más; sin comprender. Como una ironía del no-hacer, el veneno más mortifero se vuelve dorado, dulce y nutritivo. El tiempo se vuelve aquí-ahora, y ante mis ojos aparece lo que siempre estuvo ahí.
Soltar para saltar. Soltar lo viejo para saltar a lo nuevo. Lo nuevo está lejos y alto, y eso lo hace digno y valioso, merecedor del salto y la fe que éste supone. Me quedo pensando en la naturaleza del salto. La fuerza concentrada y repentina que lo impulsa - un segundo antes es tensión y decisión llegando a un climax; y antes de eso, era la no-decisión - se vuelve entrega y libertad - el Ser salta antes, llega antes al destino, deja antes el origen. La mente lo sigue; el cuerpo tiene que materializar algo ya consumado. Supongo que el aterrizaje puede ser fuerte y me preparo para amortiguarlo.
No seré una sabia, pero sé lo que me eleva. Puedo sentirlo aunque no lo vea. Estoy dando vueltas si no lo asumo y lo incorporo. Sin embargo podría pasar toda mi existencia dando vueltas, nadie me lo impide y puedo soportar el mareo sin mayores inconvenientes, y hasta convencerme de que me gusta. Uno se acostumbra a todo… y una vez q se acostumbra, parece que formara parte de uno mismo. Tampoco hay que recorrer todo el laberinto para encontrar la salida.
Gracias a todos mis Gurús, que son muchos y están muy cerca. Me vienen a buscar, con amor me guían, me alientan a no rendirme y me muestran pistas que me tomaría mucho tiempo descubrir sola. Vamos al mismo ritmo, por eso no me siento exigida por ellos ni siento la parálisis del suspenso. Los amo. Los puedo amar y eso también lo agradezco… y así se retroalimenta esta fuente de vida.
Esta es la tensión y decisión que antecede a la fuerza concentrada. Se siente exquisito. Cada detalle alrededor es arte. El universo infinito está al alcance de una mano. Este es el universo infinito y nada urge.








