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Hadas de Fuego

De los elementales, el fuego es uno de los más fascinantes fenómenos naturales y así ha tenido a lo largo de la historia un lugar predominante en distintos folklores.

Varias figuras mitológicas son las que tienen la cualidad de dar el fuego a los humanos, lo que presenta una naturaleza ambivalente: el fuego puede dar el calor necesario para la vida y así también arrasar por completo con ella. Así es la naturaleza del fuego, imprevisible y en contínuo cambio.

Las Hadas de Fuego son varias: Salamandras, Dragones, etc. Viajan a través del aire como destellos ardientes o relámpagos de luz intensa, y a su paso dejan un fuerte olor a azufre. Estas entidades suelen ser de gran ayuda en granjas, talleres, fraguas y establos, ya que dan el calor necesario y también recolectan oro y otras riquezas alrededor del mundo para los humanos que los protegen y hospedan. Sin embargo, su carácter es muy volátil e inestable y demandan respeto y gratitud a riesgo de ofenderse. Una palabra mal dicha en cualquier momento puede ser fatal. La Aitvaras, por ejemplo, es un Hada del Hogar bien conocida en Lituania por su carácter irascible. A veces es vista como un dragón volador echando fuego por su boca, otras veces sólo se ve su cola larga y brillante.

La Domovic es otra Hada del Hogar y guardiana de la familia proveniente de Rusia. Vive detrás de los leños en las chimeneas. Es sabido que cuando se la ofende o molesta puede incendiar toda la casa en venganza. Si la familia se muda, el fuego del hogar debe ser llevado en una antorcha hasta la nueva casa, dándole la bienvenida a este espíritu en su nueva morada. Los sufrimientos y los espíritus hostiles serán así ahuyentados por Domovic quien protegerá sin descanso a sus amables anfitriones.

 

Luminiades

Se las describe como pequeñas esferas de luz sin cuerpo definido. Pertenecen al grupo de los Fuegos Fatuos y les gusta dejarse ver por los humanos de vez en cuando.

Su aparición va seguida de eventos benéficos o la llegada de Magos u otras Hadas. 

Foto: Pranav Singh

Dedos de Luz

Tienen la figura de un niño de unos 8 ó 9 años de edad, delgados y bajitos. En la punta de los dedos tienen una luminiscencia muy clara que se intensifica cuando encuentran algo que les atrae mucho, pareciendo como si tuvieran una pequeña nube de estrellas en cada uno de sus deditos.

Son el más famoso grupo de ladroncitos de fuego del mundo de las Hadas. Pequeños, astutos y muy hábiles, no pueden quedarse quietos ante las cosas que les atraen, especialmente todo lo que brilla, y más aún si es un diamante.  Se excusan diciendo que sólo toman prestadas cosas… pero es bien conocida la poca memoria de las Hadas, y es muy probable que cuando recuerden que deben devolver lo “prestado” ya ni sepan dónde lo guardaron. 

Los Dedos de Luz son muy pacíficos pero disfrutan mucho haciendo travesuras, riéndose al ver a los humanos buscando como locos sus cosas “perdidas”.

 

Salamandras

Las Salamandras son los espíritus elementales del fuego y sin duda las Hadas más respetadas y poderosas, valoradas por los Magos y Hechiceros. Las de origen asiático e ibérico eran en principio animales acuáticos, pero hace unos 3000 años en Medio Oriente, egipcios y judíos describieron a las Salamandras en su versión astral como el elemental del sur, y representaron su figura con el fuego. Esto se debió a la habilidad de estos seres para sobrevivir en lugares desérticos y abrasados por el sol, y a su capacidad de asemejar una pequeña llama. Así la Salamandra formó parte de las ceremonias religiosas y místicas antiguas, siendo también conocida como Llama de Mago y Guardianes del Sur.

Estos espíritus forman su reinado instantáneamente cuando se enciende una fogata o comienza un fuego. Son los más indiferentes hacia el ser humano. No buscan su amistad. Los humanos han buscado siempre la amistad del fuego y no siempre esto supuso una recompensa.

Muy pocas personas tienen una amistad sincera con los elementales del fuego. Es difícil acceder a ellos. Pero cuando esta afinidad se logra, es tan fuerte y alegre como el mismo fuego.

Las Salamandras han trabajado durante la Creación del Universo y han sido los primeros elementales en estar presentes. Tienen una relación directa con las almas, pues sus vibraciones se propagan tan veloces como la luz. Conceden claridad de pensamiento e impulsan la renovación y el cambio.

 

“… Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto en en fuego.” La Pequeña Cerillera, de Hans Christian Andersen.

Banshee

Es el espíritu femenino de los pueblos gaélicos y celtas, que se oye a menudo pero no se deja ver más que en ocasiones muy contadas. Banshee es una mujer con cabellos negros y desordenados, y tiene los ojos rojos de tanto llorar. Lleva un vestido verde y una capa gris. Emite un grito espeluznante, mezcla del aullido del lobo, el graznido de los gansos salvajes, los gritos de un niño abandonado y los gemidos de una mujer al dar a luz.

Este terrible y semihumano lamento despertará al más dormido, y se oirá por encima del más fuerte de los huracanes. Es especialmente estremecedor cuando resuena sobre los páramos y los lagos, en el crepúsculo de un día nublado de verano. El aullido de Banshee significa que un miembro de la familia de quien lo oye morirá próximamente. Aunque esta persona se encuentre en ese momento lejos de su hogar, Banshee advierte a la familia de su pueblo natal. La palabra “banshee” se deriva del celta bean seidh, que significa “mujer de las hadas”.

Estas temibles criaturas sirvieron de inspiración a una de las más importantes formaciones musicales del post-punk, en especial a su carismática vocalista, también cnocida como “la reina de hielo”. Siouxsie and the Banshees se dieron a conocer en la década de los 70, alcanzando su cenit como banda de culto en los 80. En sus filas militaron el Sex Pistols Sid Vicious y el guitarrista Robert Smith, que luego formaría The Cure.

Fuente: Magia Celta de Emerald O’Callaghan

Wesak

Para Juanita, mi hada de agua, en esta Luna de Wesak

El día que conocí a Juanita marcó el comienzo de algo que todavía no sabría describir.

Mis rubias preferidas, las cuatro hadas, la unión, la pirámide perfecta, la senda siempre abierta para los cascabeles anunciando un tiempo de paz. Las tres religiones y la que cree, los cuatro elementos, las cuatro estaciones en una tarde. El llamado que no podemos hacer como si no escucháramos y al final, la Perfección. 

Un nacimiento, una hermandad eterna desde antes y para siempre. Ministerios de un Universo que estaba ahí presente entero, Todo. Cuatro caminos largos y sinuosos, y una alineación geométrica.

Cuando la perfección del mensaje me dejó sin preguntas, sólo una chispa detonó:

Yo: “Juanita, me encantó eso que dijiste de que uno elige si quiere aprender por medio del sufrimiento o de la alegría. Obvio que quiero sólo alegría! Cómo se hace?”

Juanita: “A través del desapego, mi niña. ‘Ser’, no ‘Tener’…” 

Yo: “(Cuac!) Pero Juanis qué querés que te diga… me re gusta decorar mi casa, comprarme ropa, accesorios, juguetes, tantas cosas…”

Juanita: “Puedes hacer uso de toda la Abundancia del Universo, es tu derecho, pero no seas dueña nada. No pongas el eje fuera de tí. Dedícate a vivir desde el Ser”

Yo: “Aha…”

De nuevo un papel en blanco. Qué miedo, qué libertad, qué entusiasmo… y cuánto agradecimiento y amor.

El jardín de mi casa
Mi jardín encantado hoy (Nina en “su” fuente del puma)

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