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Archivo Actitudes de Vida

La capacidad de recibir

Tan valioso como dar, tan poderoso como abrir una de las dos puertas de la abundancia y permitir su libre circulación - la receptividad es un estado a veces inconsciente. Y asumirse poco receptivo cuesta. Parece más fácil reconocer a quienes sólo están dispuestos a recibir… ellos seguramente tengan alrededor una o más personas que sólo estén dispuestas a dar. Se genera un sistema que en principio funciona, hasta que por algún motivo una de las dos partes cambia de polo. Ahí parece plantearse un problema, pero el problema es desde el primer momento, cuando todo parecía estar en perfecto funcionamiento.

“Tres Mujeres en la Fuente”, Pablo Picasso / Foto: Cpkatie

En un sistema sano, un rato recibimos, un rato damos y un rato sólo estamos. Sincronizando estas posiciones alcanzamos la comunicación plena. Negar cualquiera de estos tres aspectos de nuestro relacionamiento tiene un límite - jugar con los tres es una bendición que nos permitimos recibir.

[…] She loved him, yeah… she don’t want to leave this way
She feeds him, yeah… thats why she’ll be back again
[…]

Ciclos

“Un joven dice: «He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final - ¿o es que no tiene final?»

Muchos te envidiarán. El saber que todo ha fallado es el comienzo de un nuevo viaje. El saber que «Todo lo que he conseguido está perdido» es el comienzo de una nueva búsqueda de algo que no se puede perder. Cuando uno está completamente desilusionado del mundo y sus éxitos, sólo entonces uno se vuelve espiritual. Quizás no estés todavía consciente de ello, pero hay algo se está agitando, una nueva alegría está surgiendo tras la cortina de la tristeza - la alegría de una nueva búsqueda, de una nueva aventura, de una nueva vida, de una nueva forma de ser.

«No puedo percibir el final - ¿o es que no tiene fin?» Hay un principio de la mente y hay un final de la mente, hay un principio del ego y hay un final del ego, pero no hay un principio de ti y un final de ti. Y no hay principio en el misterio de la existencia y no hay final en ti. Es un proceso continuo. Más y más misterios te están esperando, de ahí la emoción y el éxtasis. Siéntete extático al saber que la vida no tiene fin, al saber que cuando has alcanzado una cima, de repente otra cima te está retando -una más alta, más difícil de escalar, más peligrosa. Y cuando has llegado a esa otra cima, habrá otra; una tras otra. Son los eternos Himalayas de la vida.

Sólo piensa en un punto al que en algún momento llegaste, y del cual ya no queda nada. Estarías entonces completamente aburrido; ¡el aburrimiento sería entonces tu único destino! Y la vida no es aburrimiento, es una danza. La vida no es aburrimiento, es júbilo, exhuberancia.

Muchas muchas cosas van a ocurrir, y muchas muchas cosas siempre seguirán ocurriendo. El misterio nunca termina, no puede terminar. Por eso se le llama misterio, ni siquiera puede ser conocido. Nunca podrá convertirse en conocimiento, por eso se le llama misterio, algo en él es eternamente escurridizo. Y en esto radica toda la alegría de la vida. El gran esplendor de la vida es que te mantiene eternamente ocupado, buscando, explorando. La vida es exploración, la vida es aventura.

El éxtasis es nuestra naturaleza misma; no estar extático es sencillamente innecesario. Estar extático es natural, espontáneo. Estar extático no requiere ningún esfuerzo, se necesita de un gran esfuerzo para sentirse desdichado. Por eso te ves tan cansado, porque la desgracia es en verdad un trabajo pesado; mantener la miseria es realmente difícil; por que estás actuando en contra de tu propia naturaleza. Estás simplemente nadando contra corriente -ésta es la causa de tu miseria.

Y… ¿Qué es la felicidad? dejarte llevar por la corriente - te dejas llevar hasta el punto en el que toda separación entre tú y el río desaparece. Tú eres el río. ¿Cómo puede ser difícil esto? Para dejarte llevar por la corriente no necesitas nadar; simplemente flotas en la superficie del río y la corriente te lleva hacia el océano. La corriente te empuja de forma natural hacia el océano. La vida es como un río. No la fuerces y jamás te sentirás miserable.”

Osho



“Si asumes que no hay esperanza…

… garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas contribuir para hacer un mundo mejor.

Esa es tu alternativa.”

Noam Chomsky

Wahe Guru

Cómo explicar con palabras… Tal vez pueda transmitir entrelíneas la energía que me surge al sentirme iluminada por un alma hermana que abre los ojos por mí cuando yo los cierro y digo que no veo la salida. Que entiende que no vea la salida, antes que nada, y así me la describe, con amor, con pasión, con entrega, sencillez y tolerancia. Cómo voy a pensar que el planeta está perdido cuando tengo un ser así al lado mío, y la luz se contagia y crece con la fuerza que la siento; aunque cierre los ojos y jure que soy ciega.

“Transformar el veneno en miel” leo, mientras como veneno y me entrego a la paciencia que complementa la receta… Lloro. Y acepto que lloro y espero el milagro, con paciencia, con fe y nada más; sin comprender. Como una ironía del no-hacer, el veneno más mortifero se vuelve dorado, dulce y nutritivo. El tiempo se vuelve aquí-ahora, y ante mis ojos aparece lo que siempre estuvo ahí.

Soltar para saltar. Soltar lo viejo para saltar a lo nuevo. Lo nuevo está lejos y alto, y eso lo hace digno y valioso, merecedor del salto y la fe que éste supone. Me quedo pensando en la naturaleza del salto. La fuerza concentrada y repentina que lo impulsa - un segundo antes es tensión y decisión llegando a un climax; y antes de eso, era la no-decisión - se vuelve entrega y libertad - el Ser salta antes, llega antes al destino, deja antes el origen. La mente lo sigue; el cuerpo tiene que materializar algo ya consumado. Supongo que el aterrizaje puede ser fuerte y me preparo para amortiguarlo.

No seré una sabia, pero sé lo que me eleva. Puedo sentirlo aunque no lo vea. Estoy dando vueltas si no lo asumo y lo incorporo. Sin embargo podría pasar toda mi existencia dando vueltas, nadie me lo impide y puedo soportar el mareo sin mayores inconvenientes, y hasta convencerme de que me gusta. Uno se acostumbra a todo… y una vez q se acostumbra, parece que formara parte de uno mismo. Tampoco hay que recorrer todo el laberinto para encontrar la salida.

Gracias a todos mis Gurús, que son muchos y están muy cerca. Me vienen a buscar, con amor me guían, me alientan a no rendirme y me muestran pistas que me tomaría mucho tiempo descubrir sola. Vamos al mismo ritmo, por eso no me siento exigida por ellos ni siento la parálisis del suspenso. Los amo. Los puedo amar y eso también lo agradezco… y así se retroalimenta esta fuente de vida.

Esta es la tensión y decisión que antecede a la fuerza concentrada. Se siente exquisito. Cada detalle alrededor es arte. El universo infinito está al alcance de una mano. Este es el universo infinito y nada urge.

XS


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Órdenes del amor

El amor es para muchas personas un valor absoluto: lo consideran la fuerza que mueve al mundo; el amor todo lo puede; con el amor basta… ¿De verdad, eso es todo? Con esta pregunta no se pretende negar o criticar el valor del amor, sino más bien mirar de qué manera esto sucede, o qué condiciones se necesitan para que el amor fluya en toda su fuerza y potencialidad. Es lo que Bert Hellinger llama “Los órdenes del amor”.

Orden y Amor

“El amor llena lo que el orden abarca.

El uno es el agua, el otro el jarro.
El orden recoge,
el amor fluye.
Orden y amor se entrelazan en su actuar.

Como una melodía al sonar se guía por armonías,
así, el amor se guía por el orden.
Y como el oído difícilmente se habitúa a las disonancias,
por mucho que se expliquen,
así, nuestra alma difícilmente se hace
a un amor sin orden.

Algunos tratan a este orden
como si no fuera más que una opinión,
que pudieran tener o variar a gusto.

En realidad, empero, nos viene dado:
actúa aunque no lo entendamos.
No se idea, se encuentra.
Lo conocemos, igual que el sentido y el alma,
por su efecto.”

Nacemos de unos padres. No aterrizamos desde la estratósfera por arte de magia. Nacer significa que no venimos a la vida desde la total autonomía, sino que venimos a la vida a partir de alguien. Es decir: nacemos vinculados. Toda forma de existencia tiene esta naturaleza vinculada.

Los padres dan, los hijos reciben. Quienes pretendan ignorar estas condiciones tendrán, con toda seguridad, importantes dificultades para experimentar el amor en su vida. Así de simple: nadie puede verdaderamente amar, si primero no sabe recibir y agradecer.

 
Foto: Just an Uptown Girl

El alma familiar

Esto que decimos de padres e hijos tiene, como es natural, valor extensivo a las diferentes generaciones. En el seno de lo que Bert Hellinger llama “alma familiar”, tdos tienen un lugar de dignidad y de respeto. Y todos quiere decir exactamente “todos”. Significa algo muy preciso y de gran importancia en este ámbito de los órdenes del amor: el alma familiar no acepta exclusiones. Cuando alguien es exluido, el flujo del amor se resiente.

Es así que una red familiar es más que la familia. A ella pertenecen los hijos y sus hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos de ambas partes, a veces alguno de los bisabuelos, y todos aquellos que hicieron lugar para otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido o una primera mujer (también relaciones comparables a un matrimonio), o cuando alguien tiene un hijo con otro miembro de la red familiar. Todo miembro de esta red familiar tiene el mismo derecho a formar parte y nadie puede negarle su lugar y jerarquía.

Amor ciego

Cuando Bert Hellinger habla de “destino ciego” o “amor ciego” se refiere por ejemplo al de un hijo que para compensar la marginación que sufrió alguien anterior, asume sin saberlo su propio destino. Amor ciego es el del hijo que, viendo que sus padres han sido infelices, no se permite a sí mismo ser feliz, como si al serlo se convirtiese en una especie de traidor. En este caso, aunque aquí no se trate de una exclusión, el hijo se niega a recibir de sus padres, o pretende con su infelicidad ser digno de ellos o compensarles de alguna forma. Trabajo inútil: la ceguera la produce en este caso, la idea de que se puede compensar una desgracia con otra desgracia, convirtiendo así en estéril el sufrimiento de los padres. No hay mejor manera de “purgar” la infelicidad de los que nos precedieron que llevar una vida feliz y fecunda.

Los órdenes en la relación de pareja

En el caso de un matrimonio, la jerarquía es la siguiente: la primera mujer o el primer marido en la jerarquía, tienen prioridad ante un segundo cónyuge. En este caso no tiene ninguna importancia si el matrimonio se contrajo oficialmente o no. Un segundo matrimonio puede lograrse cuando cada uno de los cónyuges respeta al compañero anterior. Donde no se da este respeto, es decir, donde la mujer o el marido anteriores es despreciado o excluido, las consecuencias pueden afectar a los hijos del matrimonio posterior. Frecuentemente un hijo se identifica con una pareja menospreciada, mostrando síntomas de rechazo hacia la madre o el padre.

Pero también puede ocurrir como en el cuento “La Bella Durmiente”: la treceava hada, la mala, la que no fue invitada, es la primera mujer del rey. Ella no fue reconocida como tal, por lo que tiene que vengarse mediante un hechizo sobre la niña. Hellinger señala que en muchas familias con una problemática de este tipo, el hijo desarrolla una neurodermatitis. Una solución sería que tanto el marido como la segunda mujer reconocieran a la primera esposa y le pidieran su bendición para su hijo.

Interiormente cada uno es fiel a sus padres

La fidelidad es muy fuerte en una familia, especialmente hacia los padres, aunque no la sintamos conscientemente, y puede manifestarse de diferentes maneras. En el caso de un hombre joven, la fidelidad hacia su padre se mostraba en el hecho de que no lograba ningún éxito económico, porque inconscientemente no quería contradecir a su padre que estaba convencido de que su hijo fracasaría.

Constelaciones familiares: procedimiento

Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención. A continuación, de entre los presentes elige a representantes para los miembros de su sistema familiar, incluyendo a alguien para sí mism@. Una vez que haya definido a todas las personas, las posiciona de acuerdo con la imagen interior que tenga en relación a su familia actual o de origen. Este proceso se realiza de una manera centrada y sin comentarios. A continuación, la persona se sienta y el terapeuta, uno por uno, comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas. Aquí, tan sólo se trata de la percepción física y psíquica personal. A través de varios pasos intermedios, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben un lugar bueno, eliminando todos los “desórdenes” e implicaciones sistémicas. A veces, la persona interesada sólo se queda observando el proceso, a veces se le integra en el proceso de solución, siempre en función de la cuestión concreta. En este último caso, el terapeuta instruye al paciente para que realice directamente determinados gestos o pronuncie determinadas frases.

Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo, sin formular comentarios o preguntas. Por tanto, no se trata de representar un papel o de reinterpretar una situación. Lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. Esta percepción expresada en el conocimiento profundo de los órdenes sistémicos guía al terapeuta en la configuración de la imagen de solución.

Fuentes:
Centro Bert Hellinger Argentina
Lugar de Luz
Conciencia Sin Fronteras

Dónde encontrar info personalizada:
En Uruguay: Espacio de Desarrollo Armónico
En Argentina: Centro Bert Hellinger Argentina
En España: Guía de centros en cada comunidad autónoma
En México: Centro de Constelaciones Familiares Sowelu
En Chile: Constelaciones Familiares Chile
En Colombia: Grupo Hellinger Colombia
En Venezuela: Instituto Bert Hellinger de Venezuela

Bibliografía

Mejor que perfecto: Impecable

La impecabilidad es la alineación de impecabilidad de pensamiento, de palabra y de actos, que da paso a la impecabilidad del espíritu, del Ser.

El término impecable significa “sin pecado”, lo que en sí mismo es un ideal del que cualquiera de nosotros podemos sentirnos muy lejos, más aún por la carga que tiene la palabra “pecado”. Sin embargo, la metáfora religiosa de la confesión que a algunos nos enseñaron tiene sentido con una actitud impecable: mostrarnos desde adentro y hacia afuera con todos nuestros fallos nos hace impecables. Es ser responsables y honestos con nosotros mismos y con todos los demás seres.

No se trata de juzgar y juzgarnos sino de observar y observarnos con sinceridad, dejar de ser víctimas, jueces, manipuladores, y hacer un uso impecable de nuestra energía hacia un objetivo claro. La claridad de nuestros objetivos es fundamental para lograrlos. Es tan obvio como eso, pero pocos pueden estar seguros, por ejemplo, de cuál sería un indicio claro de que un objetivo fue alcanzado…

La importancia personal es un concepto que ataca a la impecabilidad - y así al logro de nuestros objetivos -, desde el punto en el que tomamos las actitudes de los demás en forma personal. En el caso de una actitud negativa: ¿podemos pensar que es sólo hacia nosotros, que somos nosotros como individuos los dueños de esa actitud? Y en el caso de una actitud positiva …la misma pregunta. La correcta observación de una persona es por cómo decide ser con todo su entorno, no por las actitudes que eventualmente nos haga llegar. La importancia personal es una de las actividades que más energía nos desvía y consume. Nos tienta a manipular y controlar situaciones, y/o nos plantea objetivos intermedios del ego que dejan sabor a poco …si se consiguen, ya que es probable que sean los más difíciles.

¿Qué razonamiento ingénuo de superhéroe puede concluir en que uno puede controlar con la razón el fluir natural de los acontecimientos? La impecabilidad es observar ese fluir con humildad y acompasarnos con pensamientos, palabras y actos hacia nuestros objetivos.

Foto: Omega Man

Fuente: tertulia de superheroínas mirando a Osho, Castañeda, al espejo y a un montón de verdugos impecables y vendedores de suerte.

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